Cada piedra, una voz



Difícil es encontrar ciudad más pintoresca que Toledo, donde a una excepcional situación topográfica —áspera y elevada roca de granito, apretadamente ceñida por el profundo cauce del Tajo— se junta el espectáculo de cien civilizaciones apiñadas, cuyos restos conviven, formando innumerables iglesias y conventos, viviendas góticas, mudéjares y platerescas, empinados y estrechos callejones moriscos, cuadro real, casi vivo y casi intacto, en suma, de un pueblo donde cada piedra es una voz que habla al espíritu.

Manuel B. Cossío  El Greco (1908)





















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