Mostrando entradas con la etiqueta Hospital de Afuera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hospital de Afuera. Mostrar todas las entradas

Hospital de Afuera

Echo la visual a los cigarrales que se dilatan ondulando en torno de la Vega, y me dirijo luego al Hospital de Afuera, que está a dos pasaos. Atravieso el pórtico de bóvedas planas y entro en el patio dividido en dos por una hermosa galería. Sus arcos y columnas de piedra berroqueña sostienen dos claustros; uno bajo, de orden jónico, y otro, de orden dórico, arriba. Toco una campana y aparece una monja, que me abre la iglesia, una iglesia de arquitectura greco-romana, de una sola nave. Paso indiferente ante unos cuadro del Greco, de escaso mérito, a mi ver, y me fijo en el sepulcro de mármol del cardenal Tavera, debido al cincel de Alonso Berruguete. La estatua yacente del prelado que reemplazó a Carlos V durante dos años en el gobierno de Castilla y de León, se me antoja magistral. En su rostro afilado, de florentino perfil, vaga como una claridad de crepúsculo invernizo. ¿Está dormido? ¿Está muerto? ¡Qué augusta serenidad respira! Al través de la frente se vislumbra un espíritu noble y apacible. Las manos cartilaginosas, de una finura monástica, parecen no haber tocado sino misales y hostias.

Emilio Bobadilla. Viajando por España (1912)


Situación extraña

Toledo tiene una situación tan extraña que no sé cómo ha podido ser escogida para construir allí la primera ciudad de España. Es una gran roca separada de las altas montañas por el río Tajo, cuya altura forma un poco de meseta, donde están la plaza, la iglesia y el castillo; el resto de una roca está ocupado por casas que parecen como los granos de una granada que estuviese medio abierta. Llegamos allí por el pequeño arrabal, donde se encuentra el gran hospital llamado el Hospital de Afuera; es un edificio grande que rodea un gran patio cuadrado, que hace frente a la iglesia, donde vimos en medio de la nave el sepulcro con la figura que hizo construir ese hospital y lo dotó de una renta; desde él entramos en la ciudad.

Albert Jouvin   El viajero de Europa  (1672)