Mostrando entradas con la etiqueta Puente de San Martín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Puente de San Martín. Mostrar todas las entradas

Vieja muralla guerrera

La vieja muralla guerrera destruida cien veces y otras tantas resurgidas en esas épocas de conquistas, ahora doblegándose al peso de su destino en lenta, pero definitiva agonía. Ya no será rejuvenecida o reconstruida como lo fue antaño.
Los puentes de Alcántara y de San Martín dejan ver su erguido porte y solidez de sus pórticos medievales, coronados por maciza torre y mostrando las hojas de sus puertas remachadas con planchas de acero.
Y luego detallo otros recintos murados, otros bastiones enormes, construcciones de estilo mudéjar, edificios con torres moriscas, puertas con torreones de aspilleras y con almenas en la coronación superior, y por sobre todo esto la ciudadela de roca del Alcázar enorme y siniestra con sus cimientos seculares.

Aquiles Vergara. Banderillas y panderetas: impresiones de viajes por España y Portugal (1921)

   










 


 

Obra de titanes

El artista que realmente pudiera pintar Toledo sería un gran artista. Pero hay muchos cuadros en Toledo que no podrán jamás ser encerrados en el lienzo. No puedo pensar en Toledo sin pensar en cuadros.
No he conocido vista de ninguna ciudad que se aproxime en grandeza a ninguna de las dos entradas a Toledo desde el otro lado del Tajo, la una desde pasado el Puente de Alcántara, la otra desde más allá del Puente de San Martín. Quien quiera tratar tales temas debe trabajar a gran escala. Las cuerdas son enormemente vibrantes, la melodía es profunda y enérgica: todo es grande y majestuoso. Difícilmente parecería una ciudad construida por hombres normales, los accesos son tan magníficos, las masas desperdigadas de manera tan magistral como descuidada. Parece obra de titanes.

Stewart Dick. El corazón de España (1907)



  




 
 


Voluntad de belleza

Para disfrutar de una vista de conjunto de Toledo, al caer de la tarde, bajaba yo por el Arrabal, trasponía la puerta del Cambrón y atravesaba el Tajo por el puente de San Martín. A mi derecha está la Vega. Asombra el orgullo con que esta tierra indigente o negligente sostiene su pobre sembradura. Estamos en el país donde la palabra "arrogante" viene siempre a la boca como un cumplimiento. (...) Todo se ahoga en la luz. El paisaje despliega, en lontananza, un color fiero: una niebla verdosa sobre un suelo rojizo. Y encontramos la razón de la pintura española. Esta tierra, despojada, sorprende igual que un Velázquez o que un Greco: el mismo color y la misma soberbia. Todo manifiesta una voluntad implacable de constituir belleza.

Maurice Barrès.  El Greco o el secreto de Toledo  (1913)

Poesía del color

Bajo el puente de San Martín, el río forma meandros a través de un valle riente. Es un bello cuadro desde las murallas, bajo el antiguo palacio de Wamba, el ancho, plácido río extendiéndose en una gran herradura entre alamedas.
Acostumbraba yo a cruzar el puente en los atardeceres de verano y a pasear río abajo, pasando los Baños de la Cava hasta un viejo molino al borde del agua. Cuando el crepúsculo se acercaba, la ciudad distante en su altura resplandecía como cobre bruñido, hasta que súbitamente el sol se sumergía tras el horizonte. Entonces seguía la media hora más maravillosa del día.
Todo el calor de la luz había desaparecido, el cielo era de un azul acerado, un tanto arrebolado con un rosa delicado, y la ciudad estaba llena de preciosos tintes de madreperla; luego el fresco gris verdoso de los árboles, el viejo molino mostrándose frío y blanco, el río de un apagado y profundo azul y, en primer término, las pálidas ramas de un grupo de abedules. Era la verdadera poesía del color, pero ¡oh!, tan fugaz. Media hora y las estrellas habían comenzado a aparecer, y antes de que hubiera llegado al puente de San Martín ya estaba oscuro.

Stewart Dick El Corazón de España. Impresiones de un artista en Toledo  (1907)





Fuertes murallas

También tiene otra puente sobre el río Tajo, de dos ojos, que llaman de San Martín, labrada con tanta excelencia, que es tenida por una de las buenas de España. De ésta dicen algunos que la hicieron de nuevo los reyes godos teniendo su corte en Toledo, el cual cerca el Tajo más de las dos tercias partes de él; y lo que no cerca está muy fortalecido de dos fuertes murallas en que hay ciento y cincuenta torres. Y tiene un campo llano, que se llama la Vega, la cual es muy apacible, y donde salen a recrearse las ninfas de este lugar en todos tiempos, porque en invierno tiene sol y en verano frescura.

   AGUSTÍN DE ROJAS VILLANDRANDO   El viaje entretenido (1603)