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San Ildefonso

La leyenda de la casulla es una de las más populares de Toledo. San Ildefonso, arzobispo de esta ciudad en el siglo XVI, había escrito una obra en alabanza de la virginidad de la Madre de Dios. La Virgen, queriendo mostrar su contento a Ildefonso, descendió del cielo una mañana y asistió a la misa, sentada en la silla del arzobispo. Esta silla, desde entonces, no ha vuelto a ser ocupada. Se asegura incluso que tan pronto como un profano osa sentarse en ella es expulsado inmediatamente por los ángeles. La Virgen, al poner sobre los hombros del santo arzobispo la casulla que únicamente él debía vestir, se la dio como procedente de los tesoros de su Hijo.
Vimos también en la capilla del santo patrono de Toledo la losa rodeada de mármol rojo sobre la que la reina del cielo puso sus pies (…) Una reja protege a la piedra santa. Pero se ha dejado un espacio bastante grande para que los fieles puedan tocarla con la punta del dedo, que después llevan piadosamente a los labios.

(Charles Davillier. Viaje por España. 1874)



 

Un arzobispo coronado leal

En Toledo la buena, essa villa real,
que yaze sobre Tajo, essa agua cabdal,
ovo un arzobispo, coronado leal,
que fue de la Gloriosa amigo natural.

Diziénli Ildefonsso, dizlo la escriptura,
pastor que a su grey dava buena pastura,
omne de sancta vida que trasco grand cordura,
que nos mucho digamos, so fecho lo mestura. 
(...)
Apareció'l la Madre del Rey de Magestat,
con un libro en mano de muy grand claridat:
el que él avié fecho de la virginidat;
plogo'l a Illefonsso de toda voluntat.

Fízoli otra gracia qual nunqua fue oída:
dioli una casulla sin aguja cosida;
obra era angélica, non de omne texida,
fablóli pocos vierbos, razón buena, complida. 

Gonzalo de Berceo. Milagros de Nuestra Señora. La casulla de San Ildefonso. (1260)









La casulla de San Ildefonso

Es Toledo una ciudad que tiene un castillo, y que está situada en un collado que rodea un llano y por su importancia es quizá la segunda ciudad de Castilla; hay en ella un hermosísimo templo en que se guardan muchas reliquias de santos, y es fama que cuando los infieles conquistaron esta ciudad perdonaron o respetaron el templo por su elegancia y belleza; pero la ciudad fue conquistada de los infieles cuando Ildefonso era arzobispo de su iglesia. En otro tiempo, cuando el divino Ildefonso iba a celebrar la fiesta de la Natividad de Cristo, se le apareció la Virgen y le ofreció una casulla para que él solo y no otro dijese misa con ella.

Jorge de Einghen  Manuscrito (1457)