Navidad

Como todas las Navidades, propuse a mi mujer alguna variante para celebrar la Nochebuena.
- Algo más que variar la pasta de la sopa o que en vez de pavo sea pato la víctima.
- La cena siempre parecería la misma- me contestó ella-, ¿Por qué no variamos de sitio? ¿Qué te parece que nos vayamos a celebrar el día y la noche a Toledo?
- Vámonos- dije sin presentar objeción o enmienda, y el día señalado salimos temprano y llegamos a Toledo a buena hora para presenciar la ciudad y para darnos cuenta de su tono escarchado.
"Estamos en Toledo", decían nuestros huesos, que saboreaban el refinado frío toledano, preparado, como el mazapán, con ingredientes secretos de otros siglos.
(...)
 A la tarde Toledo tenía ya la escarcha de Nochebuena y las piedras estaban crispadas y arrepeluznadas de sentimentalismo friolento, pensando en la célebre importancia de la noche.
Por las callejas se andaba como por Jesusalén y no nos hubiera extrañado encontrarnos los lugares sagrados de la historia de Jesús.

Ramón Gómez de la Serna. Cena con El Greco (1940)
















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