Penetrando en la Edad Media

La mejor forma de ver Toledo es olvidarse de las direcciones y de los planos de la ciudad y seguir cualquier calle que le estimule a uno. Eso es lo que hicimos y, quizá porque nos sentíamos un poco cansados, pronto nos dimos cuenta de que estábamos caminando colina abajo. Mientras descendíamos, las casas iban haciéndose más viejas, sus habitantes más pobres, las calles más estrechas y retorcidas, el olor a aceite de fritura más rancio y las costillas de los perros callejeros más pronunciadas. Estábamos penetrando en la Edad Media y, cuando miramos hacia arriba, pudimos ver como las torres de un castillo arturiano, la rocosa cresta del lado opuesto de la garganta del río, y cada vez que la veíamos estaba más cerca y más alta con respecto a nosotros.
Gerald Brenan. La faz de España (1949)

















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