Alta y asentada

Poco después pasamos el río Tajo que rodea toda la ciudad, alrededor de la cual, al lado del mediodía, tiene grandes rocas, donde sin embargo, hay casas; entre otras una de campo del arzobispo. Hacia el norte es una gran llanura bastante hermosa debajo de la ciudad. Me habían contado maravillas de este puente del Tajo y me dijeron que sólo tenía un arco; pero descubrí que había uno grande entre dos pequeños. Desde allí subimos a la ciudad, que es alta y asentada; las calles son en su mayoría bastante estrechas, y no hay nada más bello que la gran Iglesia, el Alcázar o el castillo, y el lugar que está construida en redondo, toda de ladrillo con pórticos alrededor y balcones en todas las ventanas. El Alcázar está arriba y mucho más alto.

François Bertaut. Journal du voyage d’Espagne. 1669
 
 


 



Toda blancura la gran Toledo

Siguieron por la calle de la Puerta Llana y allí observaron que en la fría atmósfera flotaban puntos blancos y tenues, los cuales, al darles contra el rostro, les herían con punzante frialdad. Principiaba a nevar; el cielo parecía un pesado toldo que se desplomaba; neblina espesa envolvía los edificios, dando a la mole de la Catedral un aspecto desvanecido y fantástico.
(...)
Don Tomé se alejó soplándose los dedos. Metiéronse los demás en el cuarto de Guerra, y allí sirvieron el chocolate a don Isidro, el cual, mirando la nevada al través de los cristales, decía:
- Toda blancura es hoy la gran Toledo. Buenas estarán esas calles de Dios.

Benito Pérez Galdós. Ángel Guerra  (1891)