Como una piedra preciosa

Los monumentos más diferentes en sus estilos y épocas están muy cerca unos de otros. La impresión que produce uno, queda destruida inmediatamente por el otro. La vista y es espíritu sienten vértigo galopando en la misma calle del siglo VII al XVII y del IX al XII: así se crea una confusión en la memoria del hombre y las impresiones salen mezcladas como diferentes vistas impresas una sobre otra en la misma placa fotográfica. Pero toda esa confusión se convierte en el ritmo y la armonía más grande cuando se ve Toledo desde fuera de la zona de sus murallas, desde la carretera periférica del paseo de los Cigarrales, donde la antigua ciudad real aparece entera sobre el pedestal de la roca adusta (...)
El Toledo que se ve enfrente, de pie sobre su colina, no da la impresión de un antiguo manuscrito encuadernado cuidadosamente, pero con páginas borradas o rajadas. Se alza bajo el azul celeste como una piedra preciosa con reflejos amarillos y rojos, atado en un pesado y arcaico anillo.
Todo lo que en la ciudad aparecía caótico y miserable, se une a lo lejos con el mismo alzamiento arrogante hacia el cielo: flechas y campanarios de iglesias, castillos y almenas de las murallas, masas de casas, siluetas de palacios y edificios monumentales, grupos de conventos.

Kostas Uranis  España. Sol y sombra  (1931)





















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