Repeticiones en la irrepetible



Probablemente en más de una ocasión hemos oído, y hasta dicho nosotros mismos, eso de que Toledo es una ciudad irrepetible. Pero si la ciudad en su conjunto es cierto que encuentra difícil parangón, puestos a rizar el rizo podemos contabilizar curiosas repeticiones fáciles de observar entre sus elementos históricos y patrimoniales. Aquí van algunos ejemplos.

Aunque, desde luego, no se trata de copias exactas, sino más bien influencia de una en la otra, comenzamos por traer a colación la célebre custodia de Arfe y la custodia gótica en madera que preside el altar mayor de la catedral y que, al parecer, sirvió de inspiración para la primera. El día del Corpus, una vez finalizada la procesión, ambas pueden ser admiradas, frente a frente, en la incomparable capilla mayor de la catedral y quizá sea el mejor momento de comprobar hasta dónde alzanza su parecido.

Callejeando por la ciudad encontramos un precioso relieve esquinado cuyo motivo principal es una granada que, según la versión más extendida, ha dado nombre a la céntrica calle donde se encuentra. Pero, de ser esto así, una segunda calle de la Granada existiría en Toledo, pues otro relieve del heráldico fruto, aunque de más simple ejecución y que pasa desapercibido para la mayoría de los viandantes que transitan a su lado, se encuentra en la esquina de la que, por alguna buena razón sin duda, esta vez dio en llamarse Cuesta del Pez.

Y ya que estamos callejeando, podemos acercarnos hasta el antiguo y recién rehabilitado Colegio de Infantes, adentrarnos en su cercana calle de San Lorenzo y encontrar de inmediato la fachada de la llamada Casa de Munárriz. Aunque de su estructura original hoy no queda prácticamente nada, la portada en piedra que podemos ver es copia de la que da acceso al espléndido cigarral del Ángel Custodio, que en realidad es la original de aquel edificio, de donde se salvó de la ruina al ser vendida por sus propietarios.

Algo más difícil nos resultará ver la similitud entre dos puertas de muralla gemelas que nuestra ciudad posee, aunque la opinión de los expertos no deja duda. Nos referimos a la puerta de Alfonso VI, que hoy luce en todo su esplendor, y la enterrada puerta del Vado de la que, por cierto, no estaría mal que alguien se ocupara de adecentar su acceso para que pudiera ser más visitada y conocida por todos. Los técnicos han podido constatar que las proporciones de ambas son idénticas y sólo se diferencian por algún detalle del trazado, achacable a las características topográficas del terreno donde cada una se asienta.
   

Finalizamos este breve capítulo de elementos de la ciudad repetidos, con los más semejantes sin ninguna duda y no por partida doble sino triple, si bien es cierto que dos de ellos hay que buscarlos fuera de Toledo, concretamente en Madrid. Nos referimos a la estatua de Carlos V que se alza en el patio del Alcázar y que es una réplica de la original de Pompeio Leoni que se encuentra en el Museo del Prado. Otra segunda réplica se exhibe en el Salón de Columnas del Palacio Real.




2 comentarios:

  1. En primer lugar, agradecer su blog y que comparta con nosotros sus fotografías.

    Sólo comentar, por ser mi imagen preferida, que hay también dos "Vírgenes Blancas", una, blanca de verdad, en el coro de la Catedral y otra, policromada, en la Iglesia de Santo Tomé.

    De nuevo, muchas gracias.

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    1. Muchas gracias por su comentario y su aportación.

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