Las primeras salidas de la Virgen del Sagrario


Cada 15 de agosto, Toledo celebra con la mayor solemnidad la festividad de su patrona, la Virgen del Sagrario, cuya imagen es paseada en procesión desde su capilla, entre las naves de la catedral primada. Sin embargo, la talla de la Virgen, en madera, de finales del siglo XII, revestida de plata tres siglos más tarde, ha salido del templo primado en numerosas ocasiones y por motivos bien distintos, a lo largo del tiempo. La primera de estas salidas de que se tiene constancia, ocurrió el año 1529, en que fue llevada hasta la ermita de San Eugenio, edificio actualmente abandonado a la entrada de la ciudad por la carretera de Madrid. Se ignora el motivo de dicho traslado aunque se supone que fue en rogativa para pedir la lluvia.
Diez años más tarde, concretamente el 27 de abril de 1539, la imagen fue objeto de otro traslado fuera de la catedral, concretamente hasta San Juan de los Reyes, en rogativa por la salud de la emperatriz Isabel, esposa de Carlos I, quien fallecería cuatro días más tarde en el Palacio de Fuensalida, por lo que es de suponer que en su trayecto hasta el monasterio franciscano, la procesión haría una parada en dicho palacio. 
Varias fueron también las ocasiones, a lo largo del siglo XVI, en que la imagen de la Virgen del Sagrario fue llevada hasta la basílica de Santa Leocadia, o del Cristo de la Vega, sin que se conozcan los motivos en la mayoría de los casos. Desde 1616 la imagen ocupa lugar de honor en su extraordinaria capilla, obra de Juan Bautista Monegro con trazas de Nicolás Vergara el mozo. A la inauguración de este sagrado recinto asistió el rey Felipe III.

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