¿Sobre siete colinas?




Que Toledo se levanta sobre siete colinas es una de esas afirmaciones tenidas por verdad absoluta que vienen repitiéndose desde antiguo a pesar de estar más que demostrado que no es cierta. La comparación reiterada que a lo largo de la historia se ha hecho muchas veces entre Roma (que sí está construida sobre siete colinas) y Toledo, debe de tener sin duda la culpa.
El afamado ingeniero y geógrafo Alfonso Rey Pastor, en un discurso leído en la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo en 1928, ya demostró que, en cuestión de colinas, Toledo supera a Roma en cinco más, pues, plano cartográfico en mano y estimando distancias mínimas de cinco metros entre las curvas de nivel (de ser menor esta distancia el número sería aún mayor) se comprueba la existencia, en el Casco Histórico, de doce promontorios bien definidos cuyas cotas hay que situar en los siguientes puntos:
1. Entrada norte del Alcázar, a 548 metros sobre el  nivel medio del mar
2. Enlace de la calle de San Clemente con la de San Román. 543 m.
3. Calle del Instituto, en su parte norte. 538 m.
4. Callejón de los Husillos. 538 m.
5. Callejón de Esquivias. 536 m.
6. Cerro de la Virgen de Gracia. 581 m.
7. Cuesta del Can, en su punto medio. 531 m.
8. Calle de la  Sillería. 580 m.
9. Travesía de San Cristobal. 530 m.  
10. Callejón de Córdoba, final. 515  m. 
11. Puerta principal del Seminario. 510 m.
12. Callejón de la Divisa, punto medio. 509 m. 


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